Bifosfonatos: siempre en ayunas y con mucha agua

Los bifosfonatos son un grupo de medicamentos indicados para la osteoporosis que, “aunque no es muy utilizado, necesita una técnica de utilización muy característica y casi siempre es necesario aportar suplementos de calcio“, asegura Luis Salar, miembro del comité científico del programaD-Valor, cuya primera oleada de registros centrada en los bifosfonatos ya ha comenzado. Así, a la hora de hacer una adecuada dispensación, el farmacéutico debe recordar al paciente “la necesidad de tomarlos en ayunas porque los alimentos pueden anular por completo la absorción intestinal y, además, con abundante agua, para asegurar un tránsito rápido por el esófago”. Salar añade que el paciente tiene que mantenerse erguido “durante al menos media hora después de la administración para evitar un posible reflujo”.
En su opinión, es muy importante explicar las razones de por qué
hay que tomarlos de una determinada forma: “Si no, es fácil que lo hagan mal alguna vez por no darle la importancia que tiene”. Y es que alguno de los errores más comunes, según su experiencia, es la administración de bifosfonatos con el desayuno. Salar también advierte de que hay que avisar al paciente del riesgo de tomar estos fármacos simultáneamente con AINE, “pues aumentaría el riesgo de lesiones gástricas”.
Con respecto a los efectos adversos, los más frecuentes son las molestias gástricas. “No son graves casi nunca”, asegura, aunque menciona otros “mucho menos frecuentes que sí pueden llegar a serlo, como la necrosis de mandíbula”. “Este problema aparece con más frecuencia en pacientes tratados con bifosfonatos por vía intravenosa para la metástasis óseas y que, además, sufren algún tipo de manipulación en la mandíbula, como implantes o extracciones”. Sin embargo, “este no es el perfil de nuestros pacientes”, afirma. “En abril de 2011 la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios -continúa- advirtió del riesgo de fractura atípica del fémur. Esto podría pasar, pero se estima que por cada fractura causada por el bifosfonato se evitarían cien”.
Salar no se olvida del incumplimiento y advierte de que es frecuente en estos pacientes: “Son medicamentos que no aportan una mejoría notable y la persona sólo ve que se está tomando una pastilla, de una forma algo extraña, que le da o le puede dar algún problema, y que a él le sigue doliendo lo mismo que antes”.

Correo farmacéutico, 16 enero 2012